| Nuestros últimos 20 años… |
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Era una noche de miércoles y yo había salido para buscar una maquina de costura en casa de una señora Timorense. Fui manejando un carro “rojo tomate” de JOCUM, después de poco tiempo estábamos descendiendo una rampa en un terreno muy oscuro, llegamos así a casa de la señora.De adentro de la casa salía el ritmo de una música, cuando nos aproximábamos a saludarla en la casa, Cuando ella vio que era gente de brasil, trato después de cambiar el disco y colocar uno más de música brasilera. Aumento el volumen e insistentemente, quería que nosotros la enseñáramos a bailar lambada. Que dificultad…imaginen nuestra cara de espanto!! Sentados en la varanda, conversamos durante un tiempo, conversaciones vienen y van y nosotros fuimos diciéndole a aquella familia, el motivo de estar en Timor y el haber venido de tierra tan distante. Ellos escucharon nuestra historia y con los ojos bien atentos y nos agradecían por haber estado haciendo algo por su país sufrido. La conversación fue mas profunda y en un instante ella se viro y comenzamos a escuchar la historia de ellos. -Chica- Decía un Señor aparentando unos 45 años-Usted no se imagina lo que hemos sufrido durante los últimos 20 años. Usted no se imagina lo que sufrimos después del resultado plesbicito del referendo e Independencia de Indonesia, Mi cuñado lo mataron cuando fue invadido por las milicias, el fue escondido dentro del banco de un carro y supe que no fue muerto hasta los 30 días. Mi casa fue incendiada con todo adentro, millares y millares de Timorenses huian hacia la montaña, Pasábamos hambre y solo comimos malas hierbas que encontrábamos. Corríamos desesperados por las montañas, escuchando detrás de nosotros los tiros y los gritos agonizantes de los que venían atrás y estaban siendo alcanzados por las milicias. Tiros…Gritos…gemidos… todo al mismo tiempo. Nosotros oíamos todo eso mas no podíamos hacer nada sino seriamos los próximos en gritar. De nuestra familia muchos gritaban muchos morían. Nosotros veíamos a la milicia cortar las orejas a nuestros compatriotas y haciendo que las comieran… ellos sangraban hasta morir…Nosotros veíamos a las milicias estirando las piernas de los hombres y después amarrando una cuerda en su cuello para ser arrastrados por las calles, ellos perdían toda la sangre y morían. Nosotros veíamos a nuestras hermanas siendo violadas por un batallón entero, ellas perdían sus fuerzas, inconscientes y sangrando, quedaban allí y entonces morían, nosotros nunca fuimos un pueblo libre, Fuimos colonia de 4 países, Nunca fuimos un país. Yo pregunte para aquel Señor: - ¿cual es su nombre? El quedo quieto mirándome sin responder y yo pregunte de nuevo: -Cual es su nombre? El dice: Yo soy uno de los lideres del movimiento independentista y fui parte de la guerrilla por mas de 20 años, yo me llamo…” Mientras la conversación acontecía, mi corazón estaba quebrantado y mis ojos llenos de lagrimas, mas no me podía contener. En aquella noche fuimos oyentes de una historia que la comunidad Internacional no contó, mas que ayudo a escribirla. Triste historia, el pueblo de Timor sufre por mas de 280 años y nosotros no sabíamos eso, porque nuestra concepción del mundo es bien pequeña. En cuanto hacíamos camino de vuelta a casa, dirigiéndonos por aquellas calles oscuras, con agujeros, yo quede pensando en la maldad de los hombres y todos fuimos cómplices del silencio. Yo estaba estacionando el carro en el garaje de “nuestra casa” y mirando por el espejo retrovisor yo hable conmigo misma… ¿Dónde estábamos nosotros cuando este pueblo sufría? Posiblemente estábamos en una reunión discutiendo efímeras e insignificantes cuestiones eclesiásticas… estábamos haciendo campañas para construcción de una iglesia o discutiendo si debíamos alabar al Señor usando palmas o no. No hacemos nada por aquellos que están sufriendo en el mundo.Perdemos 20 años y mas qué años, nosotros perdemos muchas vidas. Al abrir la puerta del coche pedí perdón al Señor por perder tiempo. Pase el resto de la noche pensando que podía hacer por el resto de los años. Martha Dantas Ministério Together Diretora Ejecutiva |


Era una noche de miércoles y yo había salido para buscar una maquina de costura en casa de una señora Timorense. Fui manejando un carro “rojo tomate” de JOCUM, después de poco tiempo estábamos descendiendo una rampa en un terreno muy oscuro, llegamos así a casa de la señora.
En cuanto hacíamos camino de vuelta a casa, dirigiéndonos por aquellas calles oscuras, con agujeros, yo quede pensando en la maldad de los hombres y todos fuimos cómplices del silencio. Yo estaba estacionando el carro en el garaje de “nuestra casa” y mirando por el espejo retrovisor yo hable conmigo misma… ¿Dónde estábamos nosotros cuando este pueblo sufría? Posiblemente estábamos en una reunión discutiendo efímeras e insignificantes cuestiones eclesiásticas… estábamos haciendo campañas para construcción de una iglesia o discutiendo si debíamos alabar al Señor usando palmas o no. No hacemos nada por aquellos que están sufriendo en el mundo.